Un cielo y medio

UN CIELO Y MEDIO

A Lolita Lebrón

 

Dicen los que matan que eres feliz

Pues bien ¿Lo eres?

Porque existe un cielo y medio entre los dos

y al final poco importa el rincón 

del que colgás el alma al llegar a tu casa

si sabés que no hay sacrificio 

demasiado grande para la inmortalidad. 

 

Dicen los que mueren que lo hacen felices

empuñando  una bandera monoestrellada

o un sol augusto

en las arterias de una América desangrada, 

pues existe un cielo y medio

entre la gloria y la derrota, 

y entre ellas se ceban cien mil mentes 

que miran a los ojos de la muerte y la acusan

de muerte ignota

y de muerte injusta,

de muerte estúpida

y maldita barracuda, esa que se entierra 

en este suelo sagrado;

de dioses de mil nombres 

que lo habitan desde mucho antes

que cualquier cruz de barro.

Y vos que me mirás con ojos vidriosos, 

no sabiendo si llorar o celebrar

correr o caminar por pasillos bizantinos

buscando a tu salvador. 

¿Ves que entre vos y yo existe un cielo y medio?

 

Y nos llama la figura de un soldado malherido

sosteniendo con el último aliento

la bandera de una y                solo una

estrella ensangrentada. 

Y vos

con tu voz ronca, 

aporreada de vicios camorreros, 

le decís con acento altivo 

“¡Pero qué bandera mas bonita!

¿Puedo llevarla conmigo hasta la próxima colina?”

Pero el soldado amedrentado y quizás algo cansado, 

se negó solamente para asegurarse 

de que su bandera ondeara alto. 

Con los ojos repletos,

condensando todo el dolor 

que guardaste en el pecho

lo miraste, y balbuceaste

 “¿Acaso hace falta que te diga que me muero?”

Y oíste el eco de una voz en el tiempo diciendo

“Yo no vine a matar a nadie, yo vine a morir por…”

Y no importa por qué vamos a morir, 

pues dicen quienes mueren que lo hacen felices

cuando empuñan la bandera monoestrellada. 

o el sol augusto de una América desangrada.

 

Allá ellos, y allá nosotros, 

que buscamos encontrarnos 

en este cielo y medio que nos separa, 

y por eso buscamos en el tiempo

y husmeamos en el viento, 

y hurgamos entre páginas y páginas

de historias deshilachadas;

manchadas por ríos de tinta 

que brotan como avispas 

de las manos aquellos que no tienen voz.

Esa tinta fluye enloquecida bajo tu piel

pues es tu sangre,

y también la mía, 

y es la sangre y las entrañas de esta América

acorralada;

que es la tuya              y                     también la mía.

Que llora por la miseria de sus pueblos

y por la que vale la pena morir erguido

mirando a los ojos de la muerte astuta

acusandola

de muerte ignota

de muerte estúpida

de muerte puta, 

y pintar estrellas en el cielo 

a la memoria de quienes le dieron 

su último aliento.

 

Dicen los que matan que eres feliz.

Pues bien ¿Lo eres?

Monami Dada

(Montevideo, Uruguay, 1989)

Sus poemas han sido publicados en diversas revistas literarias de México, Venezuela, y Bolivia. En abril de 2018  se edita su poemario “Versonometría el Lafíngelo y otras consideraciones”. Desde mayo de 2018 produce y co-conduce el programa “Otro programa de poesía” en la radio comunitaria Radio Pedal. 

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