Los Duendes y las Brujas: Algo que contar

Los  Duendes y  las Brujas: Algo que contar

Yessika María Rengifo Castillo

                                                                          Héctor José Sanjuas

                             

 

“Nada me complacía tanto como leer o escuchar horribles historias de genios, brujas y duendes; pero, por encima de todas las escalofriantes apariciones, prefería la del Hombre de Arena que dibujaba con tiza y carbón en las mesas, en los armarios y en las paredes bajo las formas más espantosas.”

Ernst Theodor Amadeus Hoffmann.

 

Los duendes y las brujas son seres fantásticos, que se instalan en determinados lugares  ocasionando alborotos, hechizos, y travesuras. Según los cuentos populares estos personajes se manifiestan en niños, ancianos,  princesas, o  príncipes, juguetones, y burlones.  En palabras de  Anet Cortez Valle (2008),  “Los duendes se distinguen de los elfos por su pequeño tamaño, sus orejas son puntiagudas, algunas especies son de nariz grande  y otras pequeña, su cabello es largo y a veces suelen ser peludos y portan largas garras. Generalmente son semejantes  a un niño pequeño en estatura,  aunque también son descriptos subtipos más pequeños; los cuales son denominados  Duendecillos.  Antiguamente se relacionaba a los duendes con las brujas se decía que eran sus consortes, conocidos como familiares. Hoy en día,  y escarbando un poco en los libros de hechicería antigua, determine que dicho comportamiento se debía  a que pueden ser atrapados  por un hechizo  que los obliga a fingir como espías o ayudantes, de ahí la creencia  de que podían ser los asistentes  fieles de las brujas, mejor dicho  hechiceras.” P. 11

Desde esa perspectiva,  no se puede negar el vínculo que han establecido los duendes y las  brujas en la antigüedad. Caracterizándose por ser  sujetos mágicos, que alegraban  o  atormentaban la vida de los seres humanos. Siendo pioneros en magia, adivinación, y creencias ocultas,  que en varias ocasiones perdieron su fuerza ante personas que portaran un trébol de cuatro hojas, y la imagen de San  Patricio el patrono de Irlanda, quien los desterró  de la casa de Dios. Sin embargo, el 17 de marzo que es su día, se afirma que salen todos  los seres encantadores de sus escondites, y hacen travesuras.

Cabe señalar que Nina de Friedemann en (1997),  cita a A. Hampaté Ba,  cuando señala que: “la tradición oral no se limita a cuentos  y leyendas o relatos míticos e históricos.   La tradición oral es,  conforme al mismo autor, la gran escuela de la vida. Es religión, historia, recreación y diversión.” P. 21. Es decir, que la tradición oral es el resultado de relatos que emergen de personajes misteriosos como duendes y brujas, que representan la vida  misma del autor, y los espectadores. Además, El antropólogo español Julio Caro Baroja (1960), propone: “diferenciar entre «brujas» y «hechiceras». Las primeras habrían desarrollado su actividad en un ámbito predominantemente rural y habrían sido las principales víctimas de la caza de brujas en los años 1450 a 1750. En cambio, las hechiceras, conocidas desde la antigüedad clásica, habrían actuado en la ciudad. Como ejemplo de las primeras Caro Baroja pone a la sorgina de la brujería vasca, y de las segundas al personaje de La Celestina de Fernando de Rojas. De esta última dice que, aunque el autor “dibujó su espléndido personaje tomando elementos de la literatura latina, de Ovidio, de Horacio, etc.” sus rasgos coinciden “con los que aparecen enumerados en los procesos levantados a las hechiceras castellanas por los tribunales inquisitoriales”.  En ese sentido,  las brujas eran vistas como sujetos rurales  que debían ser cazados,  mientras que las hechiceras eran brujas clásicas que debían ser apreciadas por sus labores de encantamiento, y resolución de conflictos sociales. Como  si fuera poco  Claude Levi Strauss, permeado por la obra de Marcel Mauss, analiza  el termino del consenso social  sobre las prácticas mágicas en el capítulo: “El hechicero y su magia” de su  obra  Antropología  Estructural (1995),  determina la importancia de la magia dentro de una comunidad como eje esencial de su eficacia en el ámbito real, a partir de situaciones concretas de distintos grupos humanos  en los que los actos mágicos soportan el sentido de la realidad  y la cohesión  social, que representan esos grupos desde aspectos políticos, y religiosos. Es decir, que la organización de una comunidad se establece desde aspectos socioculturales, elementos esenciales en la organización de duendes y brujas, a la hora de accionar.

Claro que  esto no explica todo,  indagar sobre las  brujas y los duendes  no es  una tarea fácil.  Son extraños seres que son hombres, que son mujeres, que son niños,  que son princesas,  que son ángeles, y  que son espíritus.  Sin embargo, se puede aventurar por ese  planeta de  esa gente menuda, buena, simple, que son habitantes del universo  de las hadas.  Poseedores de toda clase de talismanes, conjuros, una alta dosis de humor,  y  en ocasiones agresividad, aunque son invisibles para los seres humanos, quizás por la falta de imaginación y sueños.  Nada, pues, más expresivo que las palabras del médico y alquimista suizo Paracelso en su libro la Philosophia Occulta  expresa que: “elementales”  “no pueden clasificarse entre los hombres, porque algunos vuelan como espíritus, no son espíritus, porque comen y beben como los hombres. El hombre tiene un alma que los espíritus no necesitan. Los elementales no tienen alma y, sin embargo, no son semejantes a los espíritus, éstos no mueren y aquéllos si mueren. Estos seres que mueren y no tienen alma, ¿son pues animales? Son más que animales, pues hablan y ríen. Son prudentes, ricos, sabios, pobres y locos igual que nosotros. Son la imagen grosera del hombre, así como este es la imagen grosera de Dios… Estos seres no temen ni al agua ni al fuego. Están sujetos a indisposiciones y enfermedades humanas, mueren como las bestias y su carne se pudre como la carne animal. Virtuosos, viciosos, puros e impuros, mejores o peores, como los hombres, poseen costumbres, gestos y lenguaje”. En  ese sentido  las brujas y los duendes, se convierten en sujetos que experimentan los  acontecimientos que  permean a los hombres desde el campo de  la magia o fantasía, que los hacen más llevaderos en medio de  alegrías, y tristezas. Además,  tratar de clasificarlos es tarea ardua como los sentimientos de los seres  humanos que son tan complejos.

Y es que en medio de esa curiosidad de saber cómo  están constituidos, aparecen  múltiples nombres, y costumbres, que adoptan  en el planeta humano.  Es por eso que se les llama “elementales”, término que aborda  que son duendes, brujas, hadas, espíritus, y geniecillos, nombres que identifican  una parte de ese universo, sin olvidar que no son todos.  Ese  concepto de “elementales” los define  perfectamente,  porque están constituidos de  los elementos básicos de la naturaleza como el agua, el fuego, el aire, y la tierra, que les permite  desarrollar sus distintos encantos o travesuras en el mundo.  Es importante señalar que todos estos seres presentan  actitudes similares algunas son:

1. Son seres interdimensionales y atemporales. Caracterizados por no regirse por las leyes físicas, a pesar que todos sus indicios establecen que viven como los seres humanos, protegiendo la naturaleza.

2. Viven en comunidades organizadas jerárquicamente, existiendo un rey o reina que los gobierne. Se manifiestan de manera individual,  y suelen tener familias, una vida  similar a la de los humanos.

3. En su estado habitual son invisibles al hombre, aunque no para algunos niños y animales, que pueden hacerlos aparecer o desaparecer a voluntad.

4. Son inteligentes, en el sentido de que obedecen a un fin racional y concreto. Algunos parecen poseer una inteligencia extremadamente desarrollada, pero todos tiene ciertas limitaciones que les hacen en ocasiones parecer débiles y fáciles de engañar ante los humanos, aunque muchos de ellos disponen de poderes para nosotros inalcanzables.

5. Cuando se hacen amigos de un humano o, por alguna razón, lo estiman y aprecian, le otorgan grandes regalos materiales o bien poderes psíquicos (telepatía, clarividencia). Si por el contrario, nos enemistamos con ellos, son tremendamente rencorosos y vengativos. Un ejemplo muy claro lo tenemos con los duendes familiares y hadas.

 

A manera de conclusión, se  puede establecer que el mundo de las brujas y los duendes es fantástico. Caracterizado por habitar en  los sueños, y la mitología de todos los países del planeta, que con sus relatos hacen que los seres humanos puedan tener diversas interpretaciones de los sucesos que les ocurren en esos ires y venires. La tarea ha de centrarse a darle la bienvenida nuevamente al mundo de la fantasía, que  ayuda a comprender los diversos hechos que les ocurren a grandes y chicos.  Además, no hay que olvidar que dice la mitología vasca: “Direnik ez da sinistu bear; ez direla da esan bear” “Gabe gabeskuenzat et eguna eguneskuenzat” “Izena don guztie emen da”. O en otras palabras, “No hay que creer que existen, no hay que decir que no existen. La noche para los de la noche y el día para los del día, todo lo que tiene nombre, existe.”


Referencias

Caro, B.  J. (1960). Las brujas y su mundo.   Ediciones del Prado. Alianza  Editorial, Madrid.

Cortez, V. A.  (2008).  Duendes, Aluxes y Chaneques.  Editorial Época, S.A. de C.V.  México, D.F.

Friedemann de, N.  (1997).  De la tradición oral  a la etnoliteratura.  En: Revista América Negra n 13. Bogotá, Colombia. Pontificia Universidad Javeriana. Recuperado de:

http://www.humanasunal.edu.co/colantropos/documentos/frideman%20etnoliteratura.pdf  Consultado el 27 mayo 2018.

Levi, S. C.  (1995).  Antropología  Estructural. Ediciones Paidós, Barcelona, España.

https://pensamientoscelebres.com/frase/nadamecomplaciatantocomoleeroescucharhorribleshistoriasdegen/

 

Yessika María Rengifo Castillo

Escritora colombiana.  Docente, licenciada en Humanidades y Lengua Castellana,  especialista en Infancia, Cultura y Desarrollo, y Magister en Infancia y Cultura de la Universidad Distrital Francisco José De Caldas, Colombia. Desde niña ha sido una apasionada por los procesos de lecto-escritura, ha publicado para las revistas Infancias Imágenes, Plumilla Educativa, Interamericana De Investigación, Educación, Pedagogía, Escribanía, y Proyecto Sherezade. Ha participado en diferentes concursos nacionales e internacionales, de cuentos y poesías. Autora del poemario: Palabras en la distancia (2015),  y los libros  El silencio y otras historias, y  Luciana y algo más que contar, en el librototal.com. Ganadora del  I Concurso  Internacional Literario de Minipoemas Recuerda, 2017 con la obra: No te recuerdo, Amanda.

Correo electrónico: yessikarengifocastillo@hotmail.com

Héctor José Sanjuas

Escritor argentino. Contador Público Nacional. Incursiona en los géneros narrativa, poesía y ensayo. En el año 2008, tras el impulso que le dan sus amigos, con quienes compartía sus obras, comienza a participar en concursos literarios Nacionales e Internacionales, llegando a ser finalista, obteniendo por el valor de sus obras diversas Menciones y Diplomas de honor. En el año 2011 Creadores Argentinos lo galardonó con el Premio Nacional Escritor, por su participación en el libro de narrativa “Los rostros del Tiempo”, lo que dio origen a la edición de su primer libro de cuentos titulado: “El tercer duende”. 

Correo electrónico: hectorjosesanjuas@hotmail.com

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