Juan Francisco Gonzales Aguilar, mejor conocido como ¨Paco Mufote¨, actor en la escena local.

El ¨ Mufote¨ viene de música, fotografía y teatro. En el orden de aparición mío efectivo en el arte. La música llegó primero, me incursioné primero como baterista, era lo que más se me daba en ese momento, con miras a tocar la guitarra pero mis manos todavía no estaban listas. Comencé a tocar batería en algunos grupos por ahí, grupos de tributos. Tenía en ese entonces dieciocho años, más o menos. Pude empezar más temprano por esa curiosidad pero no había tanto una aceptación mía a arrojarme a intentar cosas, entonces, hasta esa edad tuve este animo de empezar a tocar algo, poder comprar un instrumento y echarlo a andar. Así comenzó esto.

¿Cómo fue el proceso de inventar tu seudónimo?

Después de tocar con algunas bandas –dije- bueno, estoy solo y voy a ser solista. De hecho en mi inquietud de ser solista quise unir las palabras con eso que me gustaba, básicamente en el orden en que fui trabajando o metiéndome en este ambiente de la música, la fotografía y el teatro.

¿Cómo llega el gusto por la fotografía y que experiencias crees que te sirvieron para llevarla más adelante a la práctica dentro de tu disciplina?

Me gustaba la fotografía desde chico, pero me gustó más después de haber tenido una novia y ella era fanática de la fotografía y por quedar bien -tal vez- me metí a un curso en el South West College y ya estando adentro me enamoré de la fotografía. Descubrí otras cosas, otra manera de ver lo cotidiano. Ir descubriendo lo que comúnmente se conoce como un encuadre, ir descubriendo dentro de eso los detalles, detalles en un espacio que a veces se pasa por alto porque tenemos prisa o porque no prestamos atención. Poder congelar ese armar una imagen.

Desde niño recuerdo que me llamaba mucho la atención ver lo que hay en la calle, recuerdo a la perspectiva que tenía a los cinco años era muy común ver a la gente que vivía en la calle y a ese nivel de perspectiva eso me quedó muy marcado, ver a la gente tirada en la calle, gente que pide dinero. A ese nivel ver el mundo me afectó de alguna manera. ¿A qué voy a esto? A la cuestión social, y creo que eso traté de reflejarlo en la fotografía. Me encanta el foto-periodismo, siento que es muy arriesgado, pero me encanta. Esa emoción de estar en un encuentro político, el hecho de marcar cosas y registrarlas. Me encanta congelar los detalles que a veces se pasan por alto.

De igual manera grabo en un aparato antiguo que todavía tiene cinta. Me gusta grabar canciones y alguna de ellas habla de los 43 normalistas, hago letras sobre el abuso masculino, aspectos de dominación, también este abuso que puede ser un disfraz de no aceptar al homosexual, esa parte que trata de oprimir. Se dice que uno repele lo que es y pasa mucho. Y pasa mucho, podemos ver algo que no nos gusta y lo tenemos dentro de nosotros, en muchos aspectos, sociales y psicológicos. Eso marca, y sigue estando vivo, lo de todos los días, lo que nos distrae con la tecnología. A veces se nos olvida o queremos ignorar estas cosas que pasan a diario. Yo pienso que todo tiene una profundidad. El simple hecho de apreciar algo y ver lo que está detrás.

¿A qué edad se adentra al teatro Paco Mufote?

Desde chico me gustaba hablar solo y crearme historias, me gustaba imaginar que yo estaba dentro de una situación, entonces me figuraba ser otra persona, sentía que era alguien más. En la primaria que yo estuve, en las graduaciones o fiestas de clausura nos prestaban el teatro y yo lo veía como una especie de sótano, me encontraba penachos y cosas polveadas, eso se me hacía muy interesante en aquel tiempo. A partir de los cinco años, sentía que había una cierta magia al encontrarme con estas cosas, la vestimenta, el olor a viejo, a humedad, tanta cosa, eso me llamó la atención, comenzaba a imaginar historias. De niño nunca dije que me interesaba bailar o hacer cosas así en lo escénico. Veía estos festivales para niños. Eso me gustaba.

En los años ochenta me llevaron a ver la obra de Aladino, fue en el trato del CECUT, me gustó muchísimo. Como aparente mente ver un lugar plano con tantas dimensiones –dije- yo quiero hacer eso. Así pasó el tiempo y hasta el año 2001 tomé mi primer taller, fui a los talleres de UABC, estaba cerrada la convocatorio pero aun así me dieron espacio para entrar. No fue fácil, nunca ha sido fácil y no creo que sea fácil. Como le digo a un amigo, el que entra al teatro ya se envenena y es difícil dejarlo, siento que hay un necesidad de estar cerca dé. Se vuelve una necesidad. Buscaba cursos y talleres en Casa de la Cultura, hubo un centro que se llamaba Centro de Artes Escénicas del Noroeste, se mantuvo unos quince años, se encontraba debajo de CECUT la escuela, tenía dos o tres aulas para el diplomado de actuación que era de un año. El requisito sólo era tener la preparatoria y decidí entrar.

 

¿En qué momento piensas que comienza tu vocación como actor y cómo fue?

Fue un intento fallido, fue en UABC y tal vez, muchos no sabíamos a los que nos enfrentaríamos con esto, hubo muchos tropiezos, retrasos de estreno, hasta que el director dijo: basta, aquí no hay interés, hasta aquí llegamos. La obra se llama Cristo light y la escribió un peruano, es una obra surrealista que trata sobre la vida de un chamaco que su madre lo renta a la comunidad para que haga el papel de Cristo en la de la semana santa. Para la familia es una mina de oro, cada vez que se acerca la fecha para la personificación lo preparan, lo cuidan hasta que todo se sale de control y llegar a un final catastrófico. Está muy pintoresca.

Justo en la etapa final de CAEN, un profesor de ensenada me invitó a participar en su grupo, en una obra que se llama Border Santo, la escribió su esposa Virginia Hernández, esta obra había sido ganadora de un premio en España, el Santa Teresa. Decidieron montarla y en el inter, me invitaron y me uní al grupo de ellos. Un domingo nos invitaron a un montaje especial porque viene la muestra nacional de teatro para verlos para ver si podemos calificar. Todavía no estaba totalmente preparada la obra y así la presentamos, con algunas carencias de comprensión de personajes, escenografía. A los días de la muestra nacional nos comunican que quedamos en la muestra nacional. Yo no conocía la magnitud de un evento como ese, más bien percibí la felicidad del profesor al contarme. Pero no sabía a qué nos íbamos a enfrentar. Y aquí fue la sede en Tijuana en el teatro de la UABC y sentí que las cosas estaban cobrando un valor distinto. Muchos profesores en el diplomado nos recomendaban que planeáramos trabajo siempre, que no esperáramos a que alguien nos llamara porque no es así, eso no pasa.

Nos sugirieron hacer monólogos y en ese entonces me encontré con uno que se llama ¨Tengo un arma¨ fue en el 2006,  yo todavía no conocía la mecánica de acercarse al escritor de la obra para pedirle permiso y echarla a andar. Hay unos que cobran, hay unos que no, hay unos que cobran mucho, hay otros que no cobran tanto. Hay otros que simplemente piden que el nombre se comparta, quién lo escribió y sólo eso.

Estuve haciendo algunas presentaciones, ahorré un poco de dinero para llevarla a México a tratar de presentarla en un foro. En un casete vhs donde estaba grabada la función, con un currículo muy pequeño. La ilusión en ese momento era muy grande. Así es como tuve el encuentro con el escritor que mencioné, al haber dejado un paquete en uno de los foros. Después cuando regreso a Tijuana se pone en contacto el director, y me dice ¿ya pensaste en lo de los derechos? Y le dije; no. Piensa que vamos a hacer – me dice-. Tratamos de ver qué hacíamos, pero no le creí tanto, no sentí esa confianza, pensé mil cosas. Intenté buscar otros monólogos, intenté escribir, y pensé que no iba para ningún lado. Después vuelvo a ponerme en contacto con este hombre y no había respuesta y no había respuesta, hasta que por fin, se enfada – yo creo- y me dice, bueno, ya vamos a dejar las cosas en paz y vamos a empezar de cero. Vamos a trabajar de esta manera y ahora ya tenemos una buena comunicación. Esa obra se llama ¨Tengo un arma¨ y lo he estado representando desde el 2006 eventualmente. Incluso se llegó a crear una red. El personaje se llama farolín, una red de farolines en el país, se estuvo representando en varios estados, incluso en Texas. Fue interesante tener comunicación con otros compañeros.

Trata sobre estos momentos de crisis económica, en donde un payaso viejo, ya está grande, y con tal de mantener a su familia a su lado decide secuestrar a un niño para poder sacar dinero y mantener a su familia porque no tenía nada. Lo único que mantenía ligado a este payaso con su familia era el interés económico y no habiendo esto no lo pelaban, no lo querían, no le hacían caso. Decide secuestrar a un niño después de que lo contraten porque ya no recibía llamadas. Se consigue una pistola sin saberla usar. Por fin lo contratan y se lleva a un niño pensando que era el niño festejado al llegar a su bodega se da cuenta que no, y empieza a raíz de ahí a tener tropiezo. La trama se va hacia la comedia, un humor ácido. Como no sabe usar el arma termina dándose un balazo el mismo y no pasó nada de lo que él quería. La muerte fue accidental. Mantiene un viaje en todo el monólogo ocasionado por los balazos que el mismo se ha estado dando. Físicamente se ha dado varios impactos creyendo que a quién disparó es al niño. Desde el principio entra en escena baleado pero él no se da cuenta. No se anuncian así. Al final uno se da a entender que todos los balazos se los da a él mismo.

¿De tus colaboraciones en cuantas obras haz participado?

Han sido varias, a veces como emergente, como proyecto individual. Podría decir unas 50.

¿Qué personajes te han marcado en tu trayectoria de los que te ha tocado interpretar? ¿Cuáles te gustaron más y por qué?

Procuro estar activo con monólogos, me gusta tratar estas temáticas donde hay personajes de los cuales no se habla totalmente en la sociedad, el rechazo a la diferencia sexual, personajes marginados, me gusta interpretar estos personajes como los de tengo un arma, personajes que están envueltos en problemáticas existenciales. Buscar esos aspectos de la soledad. He representado, asesinos, victimas, payasos, mendigos, policías. He realizado teatro para niños. Han sido varios.

¿Cuáles son las temáticas en las que crees que has tenido más afinidad y por qué te atraen?

Me gustan estos personajes solitarios, personajes retorcidos, ese contacto con lo oscuro en lo humano, poder tráelo a la mesa, estas luchas internas, estos demonios internos, me gusta no mostrar lo bello estéticamente. Esa parte del ser humano que al final tiene tantas gamas. En sí, siento que todos los personajes tienen su complejidad y a veces no alzamos a comprender. El desamor, la soledad, las obsesiones, los vacíos. Poder representar digamos los bordes de un personaje y sus manías, los bordes digamos de una soledad, los limites, hasta dónde llega y en qué se convierten. El sincerarse y mostrarse tal cual.

¿Algún mensaje para la comunidad que se inicia en esta profesión?

No se permitan por nada del mundo quedarse con las ganas de hacer cosas y con las inquietudes que tienen, que nadie les robe ese sueño, por más alto grado o jerarquía si alguien llega a decirles que no son buenos para algo. No permitir que eso pase jamás, ni boicotearnos, siempre hay incertidumbre, pero algo siempre sirve para algo. Pero no permitir que algunas palabras de alguien nos hagan reaccionar y no dejar que nuestra creatividad se desarrolle.

Tampoco sentir que se sabe todo en el mundo, desde ahí creo que se priva la creatividad. Mientras haya hambre en el mundo habrá una necesidad, en este caso podría transportarse a una necesidad creatividad.

Que nunca se nos termine el hambre de aprender, tener esa labor de investigador siempre, en todos los ámbitos.

 

 

OBRAS DE TEATRO:

 

Carta de amor

 

 

La visita inoportuna

 

 

 

 

Monólogo: hasta pronto Franky

 

 

Cuento de navidad

 

 

Robin Hood

 

 

El jardín de Mr. Burton 

 

 

Monólogo: Tengo un arma

 

 

Ángeles de la flama roja

 

 

 

Fotógrafo de perros muertos

 

 

Monólogo: El último cigarrillo 

 

 

Lorca y sus divas

 

 

 

 

 

Atentamente 
Delgado García Miguel Alberto 

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