• Casa de las campanas, primera imprenta en México

La imprenta en México y Baja California

La imprenta en México y Baja California

El hombre, a lo largo de su existencia ha probado que la capacidad de inventar, innovar y concebir ideas para mejorar al mundo es inagotable; desde el descubrimiento del fuego, la rueda y la escritura, ningún invento revolucionó la existencia humana como ocurrió cuando la imprenta llegó a obtener un lugar privilegiado en la vida del ser humano.

La primera imprenta llegó a la Nueva España durante el gobierno del virrey Antonio de Mendoza, quien junto con Fray Juan de Zumárraga permitieron la difusión de las ideas durante la incipiente Colonia. Fray Juan de Zumárraga, en 1533, escribía al emperador Carlos V: “parece sería cosa muy útil y conveniente haber allá imprenta y molino de papel, pues se hallan personas que holgaran de ir, con que su Majestad haga alguna merced con que puedan sustentar el arte, Vuestra Señoría y Mercedes lo manden proveer”

Se tiene conocimiento de acuerdo a las actas del Cabildo del 5 de septiembre de 1539, lo que a la letra dice: “Este día los dichos señores recibieron por vecino a Esteban Martin, empremidor y que de fianzas y que hasta las de no goce”. Debido a las leyes locales y que no se requería una larga residencia para establecerse como vecino, se especula que pudo haber llegado con Zumárraga en 1534.

Existe otro documento que apoya la idea de este taller, una carta de Zumárraga a Carlos V, donde comenta: “Poco se puede adelantar en lo de la imprenta, por la carestía de papel, que esto dificulta muchas obras que acá están aparejadas y de otras que habrán de nuevo darse la estampa”.

El Consejo de Indias, otorgó el privilegio a Juan Cromberger, para establecer la imprenta en el virreinato, este designó a Juan Pablos para que iniciara entonces los trámites necesarios para llevar la imprenta a la Colonia.

Juan Pablos de Bresca, estableció entonces la primera imprenta en México, en la llamada “Casa de las Campanas”, en la esquina de las actuales calles de Moneda y Lic. Verdad, como representante de Juan Cromberger, impresor alemán radicado en Sevilla, siendo el  único autorizado para imprimir y vender libros en estas tierras.

Se tiene noticias de que el primer libro impreso en la Nueva España, pudo haber sido el de San Juan Clímaco, “Escala espiritual para llegar al Cielo”, traducido del latín al castellano por el Venerable Padre Fr. Juan de la Madalena.

En 1548 Juan Pablos editó las Ordenanzas y compilación de leyes, utilizando en la portada el escudo de armas del emperador Carlos V y en las diversas ediciones de la doctrina cristiana, el escudo de los dominicos. En todas las ediciones realizadas hasta 1553, se apegó al uso de la letra gótica y de los grandes grabados heráldicos en las portadas, característicos de los libros españoles de ese mismo período.

Al terminar este contrato, nuevos impresores aparecieron entonces en la Capital de la Nueva España, tales como Antonio de Espinosa, Pedro Ocharte, Pedro Balli, Antonio Ricardo y Henrico Martínez. En el desarrollo y evolución de la imprenta la Iglesia tuvo una injerencia primordial, pues promovía la introducción de libros para la evangelización y prohibía los libros que a su manera de ver eran ajenos a las doctrinas cristianas.

La importancia que las autoridades le dieron al material impreso, provocó que primeramente se diera instrucción a los hijos de los conquistadores nacidos en la colonia, las llamadas Cartillas, eran el instrumento fundamental para aprender a leer.

El 18 de marzo de 1553, se ordenó al Hospital Real de Indios de México que imprimiera las llamadas cartillas y que las distribuyeran junto con la Catedral de Valladolid, este privilegio se revalidó el 16 de noviembre de 1556.

El primer libro que tiene licencia del virrey Antonio de Mendoza es el “Arte de la lengua mexicana” de Fray Maturino Gilberti.Durante el siglo XVI, se tiene registro que se imprimieron en México 116 obras, entre ellas, el “Manual de adultos”, “Vocabulario” de Alonso Molina, la “Physica Speculatio”; los “Tres diálogos latinos” de Francisco Cervantes de Salazar; el “Missale Romanum”, entre otros la “Opera Medicinalia”.

Otras razones poderosas para introducir la imprenta en México fueron la necesidad de imprimir trabajos burocráticos de la colonia española así como impresos educacionales. La imprenta se expandió rápidamente a otros puntos de la Nueva España, a Puebla llegó en 1642, a Oaxaca en 1720, ahí imprimió Morelos en 1812 el “Correo Americano del Sur”; en Guadalajara y Veracruz llegó a finales del Siglo XVIII.

La primera imprenta en Baja California surge en la Paz, siendo para el año de 1854, la parte más poblada y donde se concentraba la mayoría del comercio de la península, Miguel Fernández Castro, editó el periódico “El Centinela”, periódico oficial del gobierno del territorio. En el año de 1871, la Subprefectura y Ayuntamiento del Partido Norte, se movieron para establecerse en Real del Castillo, y siendo el Presidente Municipal Jesús Silva, es que se estableció la primera imprenta, misma que se utilizó para imprimir el primer “Periodo Oficial”, el cual tuvo su primer número el 1 de enero de 1873, se imprimió “El Periódico Oficial de Real del Castillo”.

En 1872, se imprimió el periódico “El Fronterizo”, bajo la dirección de Eliseo Schieroni, de ascendencia italiana y avecindado en esta península, considerado el primer periódico del territorio Norte de Baja California. Años después en 1888 apareció “La Voz de la Frontera Norte”.

En 1882 se trasladó la capital de la subprefectura y Ayuntamiento del Partido Norte a Ensenada, lugar donde se instaló la imprenta 1884, imprenta que posteriormente se trasladó a Tijuana a finales de la década, para ser precisos en 1888, José María Obando fue quien instaló la primera imprenta en Tijuana, publicando 3 veces al mes el periódico oficial, información corroborada con el registro de Noticia de las publicaciones periodísticas existentes en los Estados, Territorios y Distrito Federal en el año de 1893.

La mayoría de los periódicos de la época tuvieron una existencia efímera de semanas o meses, sin que se estableciera una circulación permanente o continua y no fue sino a mediados del siglo XX que los diarios se convirtieron en algo permanente en el primer Territorio y ahora Estado de Baja California.

BIBLIOGRAFÍA

LELEVIER, A.I, (1943), Historia del Periodismo en Baja California, México.
POMPA, Antonio,  (1988). 450 años de la imprenta tipográfica en México. México
IGUINIZ, Juan B., (1938) La imprenta en la Nueva España. Editorial  Porrúa Hnos. y Cía.

Por: Enrique Moreno Kegel

Abogado egresado de la Facultad de Derecho Por la Universidad Nacional Autónoma de México. Trabajó del 2000 a 2007 en el Consulado de México en Nueva York, como encargado de los casos penales y migratorios. En 2010 se integró a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística Correspondiente de Tijuana, siendo actualmente secretario de la misma.

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